Se conoce como Costa de los Dinosaurios al sector litoral de Asturias comprendido entre las localidades de Gijón y Ribadesella y caracterizado por la abundancia de huellas y restos óseos de dinosaurios y otros reptiles jurásicos.

LOCALIZACIÓN

Museo del Jurásico de Asturias (MUJA)

En un lugar privilegiado de la costa del Principado, a 155 metros sobre el nivel del mar, se alza el Museo del Jurásico de Asturias (MUJA), un museo singular que, bajo la forma de una gran huella tridáctila de dinosaurio, acoge una de las muestras más completas y didácticas del mundo sobre estos fascinantes reptiles.

COMO LLEGAR

Casi 2.500 m2 de espacio expositivo (reproducciones, esqueletos, fósiles etc…) nos adentran en el descubrimiento de las edades de la Tierra y de la forma de vida de estos fantásticos animales que poblaron la costa asturiana hace millones de años.

El jardín del MUJA alberga además más de 20 réplicas de dinosaurio a tamaño real, que son una gran atracción para los más pequeños.

HORARIOS
HORARIOS

Febrero, noviembre y diciembre:
Miércoles a viernes:
10:00 a 14:30 h ininterrumpidamente
Sábados, domingos y festivos:
10:30 a 18:00 h ininterrumpidamente

Cerrado: lunes, martes, 24, 25 y 31 de diciembre
Abierto 6 y 7 de diciembre

Marzo, abril, mayo, junio, septiembre y octubre:
Miércoles a viernes:
10:00 a 17:00 h ininterrumpidamente
Sábados, domingos y festivos:
10:30 a 18:30 h ininterrumpidamente

Cerrado: lunes y martes
Abierto 11 y 12 de octubre

Julio y agosto:
Todos los días:
10:30 a 19:00 h ininterrumpidamente

Venta de entradas online

TARIFAS
Tarifas:

General: 7,21 € Reducida: 4,75 € (grupos + 20 pax, niños 4 y 11 años, mayores de 65, familias numerosas y personas con diversidad funcional acreditadas)

0 a 3 años: GRATUITO

Talleres didácticos (incluyendo recorrido guiado por el Museo): 6,70 €

Alquiler de audioguías: 1,76 €

Día de acceso gratuito: MIÉRCOLES – IMPRESCINDIBLE retirada invitación previa aquí.

El coste de visita guiada el día de acceso gratuito es de 1,76 €. Otros descuentos consultar.

¿QUÉ SON LOS DINOSAURIOS?

El término dinosaurio (lagarto terrible) fue utilizado por primera vez en 1841 por el paleontólogo británico Richard Owen. No obstante, los primeros huesos atribuidos inicialmente a reptiles desconocidos, se hallaron en varias localidades del sur de Gran Bretaña en la década de 1820.
Los dinosaurios constituyeron un grupo particular de reptiles terrestres, de enorme éxito evolutivo, que dominaron nuestro planeta durante un periodo de unos 165 millones de años (entre los 230 m. a., fecha de su aparición en el Triásico Medio, y los 65 m. a., momento de su extinción al final del Cretácico), lapso de tiempo que corresponde a la mayor parte del Mesozoico. Aún faltaban 63 m. a. para que apareciese sobre la Tierra el género humano.

A lo largo de su dilatado periodo vital, los dinosaurios se diversificaron y sufrieron numerosas transformaciones evolutivas, ocupando además una gran diversidad de nichos ecológicos, todos en tierra firme, aunque podían adentrarse esporádicamente en las aguas de lagos, pantanos, ríos y bahías; no obstante ninguno era acuático o volaba (excepto que consideremos a las aves como sus descendientes, según confirman los últimos estudios).

Su tamaño y peso fueron muy variables, oscilando entre el de un pájaro para los adultos más pequeños y las más de 80 toneladas de los más grandes (equivalentes al peso de aproximadamente 14 elefantes). Un rasgo característico de los dinosaurios es que sus extremidades se disponen verticalmente por debajo del cuerpo, mientras que en la mayoría de los reptiles éstas salen lateralmente del mismo, adoptando una disposición arqueada.
Se pueden clasificar atendiendo a su estructura pelviana en dos grandes grupos, los saurisquios (con cadera de reptil) y los ornitisquios (con cadera de ave). Entre los primeros se encuentran los terópodos (carnívoros), y los sauropodos (herbívoros). Entre los ornitisquios destacaban los ornitópodos junto con los dinosaurios con placas (estegosaurios), con armadura (anquilosaurios), y con cuernos (ceratopsios), todos ellos
herbívoros.

Atendiendo a su modo de locomoción los dinosaurios se pueden clasificar en bípedos y cuadrúpedos. Los primeros, como es el caso de los terópodos y la mayoría de los ornitópodos, caminaban erguidos como las grandes aves corredoras (avestruces), aunque algunos de ellos (ciertos ornitópodos) podían eventualmente desplazarse con las cuatro extremidades sobre el suelo. Los cuadrúpedos, como los saurópodos y los provistos de cuernos, placas y armaduras, caminaban en cambio utilizando a la vez las extremidades delanteras y traseras, como los actuales rinocerontes.

¿CÓMO ERA EL MUNDO EN EL JURÁSICO?

Contramolde de la huella de un pequeño dinosaurio carnívoro junto con grietas de desecación

El término Jurásico debe su nombre a los montes del Jura, situados en la frontera entre Francia y Suiza.
El Periodo Jurásico, con una duración de unos 62 m. a. (desde los 206 m. a. hasta los 144 m. a.), se encuentra Situado entre el Triásico y el Cretácico y constituye la parte central del Mesozoico, a su vez limitado por dos grandes eventos biológicos, la extinción de finales del Pérmico (la más devastadora de todas) y la del fin del Cretácico (la más conocida, por ser en la que se extinguieron los dinosaurios).
En cuanto a los dinosaurios se refiere, fue la época del dominio de los grandes saurópodos, que aparecieron en el Jurásico Inferior y alcanzaron su máximo apogeo y diversificación en el Jurásico Superior. Durante este periodo surgieron también las primeras aves. Todavía no existía la hierba, ni se habían desarrollado aún las plantas con flores.
A principios del Jurásico comenzó la disgregación progresiva del supercontinente Pangea para ir dando poco a poco al planeta el aspecto actual en la posición de los continentes y las masas de agua. En ese mundo había una ausencia aparente de hielo en los polos, y las diferencias de temperatura entre la zona polar y la ecuatorial eran mucho menos acentuadas que en la actualidad.

Tronco de árbol fósil en posición de vida, conservando aún parte de sus raíces

El mundo en el jurásico

HUELLAS DE PISADAS DE DINOSAURIOS

Los dinosaurios, al desplazarse sobre un sedimento (fango o arena), producían una serie de impresiones en el mismo a las que denominamos huellas de pisada
o icnitas. Al conjunto de éstas, ordenadas consecutivamente siguiendo una dirección determinada se le denomina rastro.
Las icnitas nos pueden proporcionar información sobre el comportamiento de los dinosaurios y sobre el ambiente en el que vivían. Su estudio permite además complementar los datos obtenidos a partir de los restos óseos. A diferencia de estos últimos, que es necesario extraer de la roca y limpiar para su posterior estudio y clasificación en el laboratorio, las huellas, nos proporcionan a menudo mucha información directamente, mediante su observación en la superficie del estrato que las contiene. Indican el lugar exacto por donde pasó el dinosaurio, lo que no ocurre con sus huesos, que a menudo se encuentran en lugares diferentes de donde yacían, al haber sido arrastrados por corrientes de agua.
La observación de una icnita puede indicar por ejemplo si el dinosaurio era grande o pequeño, herbívoro o carnívoro, su hábito de locomoción bípedo o cuadrúpedo, la forma aproximada y el número de dedos de los pies o de las manos y si se trataba de la huella de una extremidad derecha o izquierda.
Son varias las medidas que pueden hacerse en las icnitas aisladas, tales como longitud, anchura y profundidad, comunes para dinosaurios bipedos y cuadrúpedos; en las tridáctilas de terópodos y ornitópodos se tiene en cuenta además la longitud y anchura de los dedos, así como los ángulos interdigitales, en el caso de huellas de dinosaurios cuadrúpedos se mide también la longitud del par mano-pie y la distancia entre ambos.
Los saurópodos se caracterizaban por dejar huellas de pies muy diferentes a las de las manos, tanto en la forma como en el tamaño. Las de los pies son más grandes, y suelen terminar en cinco dedos muy cortos, mientras que las de las manos raramente muestran impresiones de éstos. Por el contrario, otros cuadrúpedos como los dinosaurios acorazados y los dinosaurios con cuernos muestran diferencias mucho menores entre la forma y tamaño de las huellas
de sus pies y manos, puede ser más bien roma (ornitópodos) o bien muy puntiaguda, correspondiente a impresiones de garras (terópodos).
Algunas de las medidas a tener en cuenta en los rastros (tanto en dinosaurios bípedos como en cuadrúpedos) son el paso, el ángulo de paso, la zancada, el ángulo que forman las icnitas con la línea media del rastro y anchura interna y externa del mismo.
La longitud del tronco o distancia glenoacetabular, se aplica exclusivamente a los cuadrúpedos.
A partir del rastro podemos deducir la forma de desplazarse, la velocidad aproximada con que lo hacía, la altura de la cadera y la longitud del tronco en los cuadrúpedos.
Por lo general, los rastros de dinosaurios cuadrúpedos son más anchos que los de los bípedos como resultado de su diferente estructura corporal. Además, esta anchura está a su vez en función inversa a la longitud de las extremidades y a la velocidad de desplazamiento del reptil.

 

 ESQUEMA DE ALGUNAS DE LAS MEDIDAS A TENER EN CUENTA PARA ICNITAS INDIVIDUALES Y RASTROS DE DINOSAURIOS BIPEDOS Y CUADRUPEDOS.

¿CÓMO SE FOSILIZARÓN DE LAS HUELLAS?

Cuando las huellas se formaron el sustrato era blando; sólo más tarde, después de haber sido profundamente enterradas se convertirán en roca dura,
Para que una huella quede fosilizada en un estrato es necesario además que se cumplan una serie de condiciones. En primer lugar, el sedimento sobre el que se crea la huella debe tener una composición distinta a la del que la rellena posteriormente, como ocurre por ejemplo cuando el dinosaurio pisa sobre fango, creando un hueco que es más tarde recubierto por arena, obteniéndose así una réplica o contramolde natural. Además, es preciso que una vez formada la huella no actúen agentes erosivos que la destruyan, como corrientes de agua u oleaje; también pueden afectarla agentes biológicos, como las pisadas de otros dinosaurios.
Cuando un dinosaurio pisaba en un suelo blando, producía una deformación no sólo en el estrato más superficial sino además en los situados inmediatamente por debajo de él, en los que creaba también impresiones de contorno cada vez más difuso y redondeado que se denominan subhuellas. La profundidad de una determinada icnita depende del peso del dinosaurio y de la textura y composición del sedimento sobre el que pise. Así, por ejemplo, se crearán huellas más profundas sobre el fango blando de una charca que sobre la arena de una playa.
También existirán diferencias entre dos sedimentos de la misma composición pero con distinto grado de humedad (ej. fangos cubiertos por agua o fangos secos). En el primer caso la profundidad de la huella suele ser mayor y su contorno más difuso.

 

Esquema de la formación de una huella

LAS ROCAS Y EL PAISAJE JURÁSICO DE ASTURIAS

Los afloramientos más espectaculares de rocas del Jurásico de Asturias se extienden de forma prácticamente continua a lo largo de un segmento de costa comprendido entre el Cabo Torres (al oeste de Gijón) y el pedrero de Arra (dos kilómetros al este de Ribadesella). Están limitados en ambos casos por dos importantes fallas que los ponen en contacto con rocas mucho más antiguas pertenecientes al Paleozoico.
Una manera de ordenar sistemáticamente estas rocas consiste en agruparlas en conjuntos de características similares denominados Formaciones. Según este criterio, las rocas jurásicas de Asturias pueden agruparse en diversas formaciones ordenadas en el tiempo de más antigua a más moderna, creando así lo que se conoce como una columna estratigráfica.
El estudio detallado de estas formaciones nos ha permitido reconstruir el paisaje jurásico de Asturias. No obstante, esta mirada al pasado no puede evaluarse de una manera general, sino a través de diversas etapas sucesivas, dado que el paisaje sufrió múltiples cambios a lo largo de un periodo de tiempo que duró 62 millones de años.

 

Esquema de la formación de una huella

LA GRAN INVASIÓN MARINA DURANTE EL JURÁSICO INFERIOR

Secciones de fósiles (braquiópodos) rellenos de petróleo y fragmento de ammonites piritizado en una marga gris del Jurásico marino

La Formación Gijón, con la que se inicia la historia jurásica de nuestra región, consta de calizas y dolomías que se acumularon en una costa baja e irregular rica en fangos carbonatados. El clima era de cierta aridez, lo que propició la acumulación de sales, explotadas hasta hace poco tiempo en los alrededores de Gijón. El relieve era aún muy suave, sin montañas, y el litoral mostraba una orientación noroeste- sureste.

Algo más tarde el nivel del mar comenzó a ascender paulatinamente y cubrió toda la región, que quedó sumergida a profundidades que en algunos momentos llegaron a rebasar los 50 metros. Ese mar abierto mostraba una abundante y variada fauna en la que predominaban los moluscos, braquiópodos, crinoideos, crustáceos y gusanos.
Entre los moluscos abundaban los lamelibranquios y los cefalópodos nadadores como ammonites y belemnites, parientes lejanos de los actuales calamares. Nadando en estas aguas cálidas había además reptiles marinos como ictiosaurios y plesiosaurios, de los que nos quedan evidencias a través de sus huesos fosilizados.

Las rocas de origen marino más representativas de esta primera mitad del Jurásico son las espesas sucesiones rítmicas, formadas por alternancias de calizas y margas, como las que afloran en los acantilados de Huerres (Colunga), Peñarrubia (Gijón). o en las
playas de Rodiles y Vega.
Estas rítmicas, conocidas como Formación Rodiles, contienen diversos niveles margosos grises oscuros y ricos en materia orgánica que llegaron a generar petróleo, del cual se conservan restos en el interior de algunos fósiles y en pequeñas fisuras de la roca.

Fósiles de cefalópodos (belemnites) y de lamelibranquios en una caliza marina. Acantilados de Santa Mera

LAS CONVULSIONES TECTÓNICAS DEL JURÁSICO SUPERIOR

Estratos jurásicos plegados y fallados.Acantilados de Oles

 

Al comienzo del Jurásico Superior se produjo un cambio drástico en el paisaje asturiano que se tradujo en una elevación y emersión del territorio debidas a la actividad tectónica. Se creó así un relieve irregular, especialmente montañoso hacia el suroeste de la región, desde donde empezaron a llegar sedimentos de composición silícea procedentes de la erosión de las montañas de rocas paleozoicas que asomaron a la superficie debido a la actividad de fallas.
Los materiales procedentes de la erosión de este relieve (gravas, arenas y fangos), que hoy constituyen la Formación Vega, fueron transportados por cauces fluviales hasta una costa que debió de situarse al este de la región.
El clima en esos momentos mostró una cierta aridez, a juzgar por la presencia de paleosuelos carbonatados denominados caliches, así como por la disposición verticalizada de las huellas de raíces, que indican un nivel freático bajo.
La zona de lo que hoy es la Sierra del Sueve quedó también parcialmente elevada por el juego de fallas, y los agentes erosivos se llevaron de allí gran parte de las rocas jurásicas marinas que se habían acumulado en la etapa anterior.
Esta emersión, que se tradujo en un tránsito brusco de condiciones marinas a continentales, quedó espectacularmente plasmada en el registro geológico por un contacto neto entre rocas carbonáticas y silíceas, como el que se observa hoy día en los acantilados costeros de Huerres (Colunga), El Puntal y Santa Mera (Villaviciosa) y Lastres, así como en las playas de Peñarrubia, La Griega, Vega y Ribadesella. Este contacto representa una laguna estratigráfica, puesto que faltan rocas de muchas edades, al menos del Jurásico Medio.
Durante esta etapa, en la que todo el territorio quedó emergido como tierra firme, encontramos los primeros indicios de dinosaurios: vértebras aisladas entre los lechos de gravas de los antiguos ríos jurásicos, así como icnitas o huellas diversas.

En algunos de los cauces fluviales inactivos, y en determinadas depresiones de zonas laterales a los mismos, quedaron esporádicamente pequeñas charcas y lagunas de agua dulce donde proliferaban algas y unos crustáceos diminutos, los ostrácodos. No obstante, la mayor parte de estas áreas situadas entre los canales permaneció al aire libre y por tanto sus sedimentos fueron oxidados, lo que produjo las típicas coloraciones rojizas de las rocas la Formación Vega.

Un nuevo ascenso del nivel del mar jurásico hace que este avance desde el noreste inundando progresivamente la parte centro-oriental del territorio asturiano, en donde se establece una línea de costa baja y muy irregular con abundantes fangos oscuros ricos en materia orgánica y proporciones variables de arenas aportados por pequeños deltas. Estos últimos desembocaban en un mar interior sin mareas, separado del mar abierto por un umbral o barrera que servía de protección frente a los temporales de la época. Entre dicho umbral y la costa quedaba una gran depresión de aguas tranquilas y salobres en cuyo fondo se acumulaban gran cantidad de fangos.

Los sedimentos acumulados en estos ambientes se convirtieron en rocas de la Formación Tereñes, que contiene proporciones altas de lutitas oscuras muy ricas en acumulaciones densas de conchas fósiles (gasterópodos y lamelibranquios) denominadas
lumaquelas.

Los últimos episodios de la historia jurásica en la región, que dieron lugar a las rocas de la Formación Lastres, se caracterizaron por un incremento en la actividad de la red fluvial que se tradujo en una mayor proporción de aportes arenosos a la costa, a través de pequeños deltas, lo que obligó a esta última a desplazarse aún más al noreste, aunque manteniendo su trazado anterior noroeste-sureste.

En las áreas de tierra firme próximas a la costa, y en ella misma, encontraron su medio de vida los dinosaurios, como se deduce de los hallazgos frecuentes de restos óseos y especialmente de icnitas. Los fósiles procedentes de las formaciones Treñes
y Lastres prueban que la fauna de vertebrados era rica y variada, incluyendo dinosaurios, cocodrilos, tortugas, reptiles voladores (pterosaurios) y peces.

En las zonas pantanosas y de marismas de la llanura litoral la vegetación era variada: desde helechos hasta troncos de más de Il m de longitud y cerca de l m de diámetro. En algunos casos pueden observarse incluso restos de bosques petrificados en los que se conservan aún los tocones en posición de vida, con sus raíces. Las partes leñosas de los troncos, fosilizadas y con impregnaciones de hidrocarburos, han originado el azabache, variedad de carbón muy apreciada en joyería que fue explotada durante mucho tiempo en Asturias, especialmente en algunas localidades de la zona costera del concejo de Villaviciosa (Oles, Argüero, Quintes, Tazones, etc.).

El paisaje jurásico era muy diferente al actual. Asturias se encontraba durante el Jurásico Superior en una latitud de 33° N. La costa no era todavía acantilada, ni tenía la actual orientación. Además, no existía aún la Cordillera Cantábrica ni la mayoría de los actuales relieves del interior que hoy contemplamos. La formación de estos relieves montañosos tuvo lugar mucho más tarde a lo largo de las últimas fases de la Orogenia Alpina, que alcanzó su culminación hace unos 30 millones de años, durante la primera mitad del Terciario, y produjo además la inclinación que muestran actualmente los estratos jurásicos.

Diente de dinosaurio carnívoro (terópodo) de gran tamaño

HUELLAS DE DINOSAURIOS EN ASTURIAS

 

Dos icnitas de dinosaurios bípedos (terópodos). Contramoldes. Nótense las diferencias en el relieve en función del peso del reptil. Acantilados de Quintes

Las evidencias más claras sobre la abundancia y variedad de dinosaurios que poblaron nuestro territorio durante el Jurásico parten de los numerosos hallazgos de icnitas en las tres formaciones del Jurásico Superior (Vega, Tereñes y Lastres) que afloran en los acantilados costeros de los concejos de Villaviciosa, Colunga y Ribadesella.

Del estudio de las huellas asturianas, y de su comparación con otros yacimientos conocidos se desprenden las siguientes conclusiones:
Están representados tanto dinosaurios bípedos (terópodos y ornitópodos) como cuadrúpedos (en su mayoría saurópodos).
La conservación frecuente en los afloramientos de réplicas o contramoldes naturales de las huellas verdaderas permite a menudo una reproducción muy fiel de los detalles anatómicos de las manos y/o pies de los dinosaurios que las crearon (garras, almohadillas, Irregularidades de la piel, etc.).

A juzgar por las dimensiones de estas huellas, hubo en nuestra región dinosaurios de proporciones muy diversas: desde muy pequeños, del tamaño de un ave actual, hasta enormes, como sería el caso de los braquiosáuridos. Algunas de las icnitas de saurópodos, como las de la playa de La Griega, son las mayores conocidas en España y se encuentran entre las de mayor tamaño del mundo.

 

icnita tridáctila de dinosaurio bípedo y herbívoro (ornitópodo). Contramolde natural. Escala 10 cm

Las principales concentraciones de icnitas aparecen en torno a lo que fueron antiguas áreas deltaicas de la llanura costera, especialmente en el interior y en los márgenes de pequeños canales deltaicos próximos a su desembocadura, así como en las zonas de borde de marismas, pantanos y lagunas situadas entre dichos canales.

Algunas de las huellas constituyen rastros bastante largos, como los que aparecen en los acantilados de Oles, en los del oeste de Tazones, los de Tereñes o los de las proximidades de las playas de Meron y Ribadesella.

En conjunto se trata de los yacimientos jurásicos de icnitas de dinosaurios más importantes de España. Son asimismo los yacimientos españoles con mayor número de huellas de pisada de dinosaurios cuadrúpedos (en su mayoría saurópodos).

El 31 de Marzo del año 2004 se inauguró el Museo del Jurásico de Asturias (MUJA) en las proximidades de la playa de La Griega (Colunga). Asimismo, el Gobierno del Principado procedió en el año 2001 a la declaración de los yacimientos de icnitas de
dinosaurios de Asturias como Monumento Natural. Por otro lado, los yacimientos asturianos de huellas de dinosaurio, junto con los del resto de la Península Ibérica, figuran en una candidatura para optar a la declaración de Patrimonio de la Humanidad
de la UNESCO

Huella del pie de un saurópodo con impresiones de los cinco dedos.Acantilados de Quintueles. Escala 10 cm

LA HISTORIA DE LA VIDA EN EL PLANETA

Escala de tiempo geológico mostrando la aparición de los principales organismos.
Los números representan millones de años

Escala de tiempo geológico

FORMACIONES DEL JURÁSICO DE ASTURIAS

RUTAS POR EL JURÁSICO DE ASTURIAS | COSTA DE VILLAVICIOSA

PLAYA DE MERÓN
COMO LLEGAR

El acceso a la playa de Merón tiene dos alternativas. Una de ellas se inicia tomando la desviación desde la carretera comarcal AS-256 hasta la localidad de Careñes, donde debemos dejar el vehículo y continuar a pie por un camino descendente que parte de la iglesia del pueblo en dirección a la playa (unos 900 m). La otra alternative parte de la desviación de Argüero desde la misma carretera AS-256. Siguiendo los carteles indicativos de la playa y por una carretera estrecha y asfaltada se llega finalmente a un camino que nos conduce hasta la misma playa

Una vez allí se inicia el Merón recorrido hacia el oeste por el pie del acantilado durante unos 600 m hasta llegar a un estrato de arenisca de la Formación Lastres, prácticamente horizontal.
Sobre su superficie se conserva el rastro de un dinosaurio cuadrúpedo (saurópodo) formado por 12 huellas consecutivas de manos y pies. En esa misma superficie se pueden ver además algunas icnitas tridáctilas dispersas pertenecientes a dinosaurios bipedos.

Rastro de saurópodo con impresiones de los pies y de las manos. Acantilados de la playa de Merón

Huella de pisada de un dinosaurio bípedo y carnívoro (terópodo) mostrando las terminaciones de los dedos en garras afiladas. Contramolde en arenisca

ACANTILADOS DE OLES
COMO LLEGAR

Partiendo de la carretera comarcal AS-256, a la altura de El Gobernador, se toma la desviación que conduce a Oles y Tazones. Al llegar a la primera de estas dos localidades parte a la izquierda una carretera asfaltada y muy estrecha que se dirige hacia norte pasando por delante de la iglesia parroquial de Oles, en donde hay un pequeño aparcamiento para dejar el vehículo.
De aquí parte un camino que debe seguirse durante unos 900 m hasta enlazar con una senda tras un giro de 90° hacia el oeste, que acabará justamente encima de un amplio estrato de arenisca inclinado 18° en dirección al mar.
En él pueden observarse hasta 12 rastros de dinosaurios bípedos orientados en diversas direcciones. Las rocas de esta zona pertenecen a la Formación Lastres y entre ellas destacan varios estratos de arenisca con superficies onduladas debidas a corrientes de agua y al oleaje jurásicos.

Contramolde de una huella de terópodo de gran tamaño. Acantilados de Oles. Escala 10 cm

Diversos rastros de dinosaurios terópodos en los acantilados de Oles

 

FARO DE TAZONES

El panel explicativo está situado en el comienzo de un camino que parte del lado izquierdo de la carretera que conduce al faro.
Siguiendo la señalización en dicho camino, se accede al acantilado tras un recorrido de 1300 m. Allí mismo, en una laja de roca ligeramente inclinada hacia el mar, se encuentra la primera huella tridáctila de dinosaurio. A partir de aquí, y continuando hacia el este (a la derecha) por la base del acantilado unos 200 m, se accede a la superficie de un estrato de arenisca, inclinado unos 25° hacia el mar, que muestra multitud de icnitas tridáctilas cruzándose en varias direcciones, constituyendo diversos rastros, así como una huella de arrastre de la cola. Esta última constituye un raro ejemplo en el registro fósil, dado que a diferencia de lo que se pensaba hasta hace poco tiempo, los dinosaurios caminaban con la cola erguida para mantener el equilibrio.
En estratos adyacentes con la misma orientación se observan también diversas icnitas de manos y pies de dinosaurios cuadrúpedos, vistos en planta, así como la sección vertical de una de ellas de grandes dimensiones, probablemente de un sauropodo.
Otros 60 m más allá en la misma dirección, en la pared vertical del acantilado se ven nuevas secciones de icnitas de cuadrúpedos con relleno areniscoso a modo de abultamientos en la base de los estratos subhorizontales de la misma composición o aisladas en el interior de margas grises.
El conjunto de rocas que contienen estos yacimientos, en donde alternan areniscas, lutitas y margas, pertenece a la Formación Lastres.

Puerto de Tazones. A la izquierda de la fotografía se sitúan los acantilados con estratos de la Formación Tereñes que contienen huellas de dinosaurios bípedos

PUERTO DE TAZONES

Partiendo del panel explicativo se sigue por la playa y el acantilado, y a unos 120 m de aquel, sobre la superficie de un estrato gris de la Formación Tereñes inclinado unos 45º, se
observan varias icnitas tridáctilas pertenecientes a dinosaurios bípedos orientadas en varias direcciones. Algunas de ellas constituyen un rastro.
Si continuamos unos 480 m más en la misma dirección, y dentro ya de la Formación Vega,
de origen fluvial, se divisa otra huella tridáctila de dinosaurio formando un contramolde en la
base de un saliente de arenisca a modo de alero situado a varios metros de altura.
En el acantilado del extremo oeste de la localidad de Tazones, y pocos metros después de rebasar el espigón del puerto, se observa un magnífico ejemplo de falla vertical dentro de una sucesión alternante de areniscas, lutitas y margas perteneciente a la Formación Lastres. Unos pocos metros más adelante se pueden ver varios ejemplos de huellas de raíces verticales rodeadas por un halo verde pálido sobre un fondo de roca rojiza que representan paleosuelos jurásicos.

Bloque suelto de arenisca en el que se conservan varias icnitas, unas correspondientes a terópodos y otras a dinosaurios cudrúpedos

RUTAS POR EL JURÁSICO DE ASTURIAS | COSTA DE COLUNGA

ACANTILADOS DE LASTRES

Desde la carretera dela costa N-632 a la altura de Colunga se toma la comarcal AS-257 que conduce a Lastres. Rebasada esta última localidad y tras recorrer 1,5 km se llega a Luces
donde se toma un desvío a la derecha por una carretera asfaltada y estrecha que conduce al faro de Lastres. Unos 650 m antes de llegar a este último, parte de frente un camino por el que debemos recorrer unos 850 m hasta el pie del acantilado. Cerca de allí, y un poco al este, se encuentra un bloque suelto de arenisca con dos contramoldes de huellas de dinosaurio, una tridáctila de un bípedo y otra en forma de media luna (mano de sauropodo).
Siguiendo por la base del acantilado hacia el oeste unos 300m, se accede a unos estratos de arenisca inclinados 240 sobre los que se encuentran varias icnitas tridáctilas y un rastro de sauropodo, este último bastante desgastado por la erosión marina.

Conjunto de huellas tridáctilas en la superficie de una capa de arenisca. Corresponden tanto a huellas de ornitópodos como de terópodos

Fragmento de tronco fósil. Acantilados de Lastres

 

PLAYA DE LA GRIEGA

Playa de La Griega (Colunga), en el centro de la ruta jurásica

Comienza en el panel explicativo situado en el margen derecha de la ría, inmediatamente después de rebasar el puente que la cruza, muy próximo al camping.
A partir de aquí se continúa en dirección al acantilado de la parte oriental de la playa. A unos 500 m del panel explicativo aparecen, en la superficie de un bloque suelto de
arenisca rojiza perteneciente a la Formación Vega, dos protuberancias de escala decimétrica que corresponden a contramoldes de una huella de la mano y otra del pie de dinosaurios cuadrúpedos, orientadas en direcciones opuestas.
Siguiendo por el mismo borde del acantilado otros 150 m se llega a un estrato de arenisca
suavemente inclinado hacia el mar cuya superficie está atravesada por diaclasas (grietas de origen tectónico) en varias direcciones. A menos de un metro por encima aparece una caliza gris de la Formación Tereñes que contiene diminutos fósiles de gasterópodos y diversas depresiones grandes (de hasta 1,30 m de diámetro) y más o menos redondeadas que muestran un reborde periférico abultado. Se trata de icnitas de grandes dinosaurios cuadrúpedos (saurópodos) que se desplazaban sobre una laguna costera. Por sus dimensiones se las puede considerar entre las más grandes del mundo; su deficiente conservación dificulta una observación detallada de las mismas. Aparte de éstas puede observarse un rastro formado por 6 huellas que corresponden también a un sauropodo aunque de menor tamaño que el anterior.
Lateralmente y sobre la misma superficie aparecen otras icnitas, en este caso tridáctilas, algunas formando un rastro, pertenecientes a dinosaurios bípedos, aunque son más difíciles
de identificar
Unos 30 m más allá se observan unas areniscas rojas de la Formación Vega que contienen huellas de raíces verticalizadas de color verde pálido correspondientes a antiguos paleosuelos situados en áreas laterales al cauce de un río jurásico.
La distancia entre el panel explicativo y el final del itinerario es de aproximadamente 600 m.

Vértebra de cocodrilo marino: Acantilados entre La Griega y Lastres

Diente de cocodrilo. Acantilados entre las playas de La Griega y Lastres. Longitud 4 cm

Icnitas de dinosaurio cuadrúpedo de grandes dimensiones. Playa de La Griega

RUTAS POR EL JURÁSICO DE ASTURIAS | COSTA DE RIBADESELLA

PLAYA DE VEGA

El acceso desde la carretera de la costa N-632 se encuentra en los alrededores de la localidad de Torre, unos 6 km al oeste de Ribadesella.
De allí parte una carretera asfaltada de 1,8 km que nos conduce hasta la misma playa de Vega.
A escasos metros del extremo oriental del aparcamiento de dicha playa pueden observarse las calizas y dolomías de la Formación Gijón, a las que se superpone una sucesión rítmica de calizas y margas grises oscuras (Formación Rodiles). Esta última, dispuesta en estratos
inclinados hacia el este, contiene abundantes fósiles marinos como braquiópodos, belemnites, ammonites, lamelibranquios, etc.
Por encima de esta serie rítmica se dispone una capa de conglomerado de cantos silíceos de 1 m de espesor y luego alternancias de areniscas grises y lutitas rojas pertenecientes a
la Formación Vega de origen fluvial. Aproximadamente a unos 8m por encima de la capa de conglomerados, puede verse un estrato de arenisca inclinada unos 50º hacia el noreste, en cuya base se observan varias huellas tridáctilas de dinosaurios bípedos.

Huella tridáctila de dinosaurio bípedo. de dicha playa Contramolde en la base de un estrato de arenisca. pueden ob- Playa de Vega

 

ACANTILADOS DE TEREÑES

Acantilados de Tereñes con yacimientos de icnitas de dinosaurios (flechas). Al fondo la sierra del Sueve

Para iniciarlo, se toma la carretera de subida a Tereñes hasta llegar a un alto en donde la misma hace un giro brusco a la izquierda, en un cruce de caminos. A partir de aquí, en donde está situado el panel explicativo, se toma una estrecha carretera en ligero
descenso durante 200 m, de donde parte un camino a la derecha que conduce al acantilado.
Una vez en dicho acantilado, constituido por estratos de la Formación Tereñes inclinados en dirección al mar, se comienza el recorrido del mismo de derecha a izquierda (hacia el oeste). Pueden observarse allí diversas icnitas de dinosaurio, entre las que destacan tres rastros, dos de dinosaurios bípedos y tridáctilos y otro muy espectacular de cuadrúpedos, en el que están representados las huellas de manos y pies.
En una pequeña ensenada situada a unos 90 m al suroeste del Peñón del Forno se encuentra un bloque de arenisca rojiza de la Formación Vega caído al pie del acantilado, en cuyo plano de estratificación, ahora verticalizado, aparecen diversas huellas tridáctilas de pequeño tamaño creadas por dinosaurios bípedos.
El recorrido total por la base del acantilado que contiene las principales icnitas, así como diversos ejemplos muy llamativos de grietas de desecación jurásicas, es de unos 400 m.

Rastro de dinosaurio cuadrúpedo con impresiones de manos y pies. Acantilados de Tereñes

Detalle de un par mano-pie del rastro de dinosaurio cuadrúpedo de la foto anterior. Escala 10 cm

PLAYA DE RIBADESELLA

Comienza en el paseo del extremo oeste de la playa de Santa Marina, donde se sitúa un panel explicativo. Dirigiendo la vista hacia el sur se divisa unas calizas grises de Carbonífero que destacan en el relieve formando una pared vertical. Esta última coincide con una importante fractura denominada Falla de Ribadesella, que atraviesa el casco urbano de la población y sirve de límite con las rocas jurásicas que se extienden desde aquí hasta los acantilados costeros.
A lo largo del paseo se encuentra una alternancia rítmica de capas delgadas de calizas y margas grises oscuras con muchos fósiles(Formación Rodiles) que se acumularon en un mar abierto y somero que cubrió toda Asturias en aquella época.
Esta serie calcárea queda interrumpida bruscamente por la presencia de las primeras capas de conglomerados, areniscas y luticas rojizas de origen fluvial (Formación Vega) en la que se intercalan algunos niveles de paleosuelos calcáreos (caliches) con huellas de raíces características de un clima de cierta aridez, así como otros de margas y calizas grises de origen lacustre.
El contacto neto y erosivo entre esta sucesión calcárea marina y la continental superpuesta representó una elevación brusca del fondo marino que quedó emergido a causa de esfuerzos tectónicos, dando lugar a una falta de sedimentación y erosión que constituye
una laguna estratigráfica.
Cerca ya del final del paseo encontramos una nueva alternancia de margas y calizas grisáceas con alguna intercalación de areniscas hacia la parte baja (Formación Tereñes) que representó en su momento una zona costera baja y muy rica en fangos.
Dicha sucesión, que se prolonga luego por acantilado hacia el oeste, muestra diversos niveles ricos en lamelibranquios muy pequeños (lumaquelas) así como grietas de desecación y frecuentes icnitas de dinosaurios. Estas últimas aparecen en la superficie de
los estratos como depresiones de contorno ovalado (huellas de dinosaurios cuadrúpedos) o bien de aspecto tridáctilo (huellas de dinosaurios bípedos).
En la misma bajada al acantilado desde el mirador del final del paseo, pueden verse algunas de estas huellas. A partir de aquí y siguiendo unos 150 m hacia el oeste por la base del mismo, se encuentra una gran laja de caliza arenosa inclinada hacia el mar unos 80° que muestra ondulaciones difusas debidas al oleaje de la época. Sobre la misma, se observan varios rastros de pisada de dinosaurios cuadrúpedos (sauropodos).

Rastros de dinosaurios cuadrúpedos. Acantilados al oeste de la playa de Ribadesella

Concentración de huellas de dinosaurios sauropodos.Acantilados entre Tereñes y Ribadesella